Cuando nos acercamos al mundo del desarrollo web, lo primero que debemos entender es qué es una página web y cómo se construye. Una página web no es más que un documento que presenta información en la pantalla, similar a un informe o un texto tradicional, pero con la particularidad de que se muestra dentro de un navegador web. Esta diferencia es fundamental, porque a través del navegador podemos interactuar con la página, hacer clic en enlaces y navegar entre diferentes documentos de forma no lineal, algo que no ocurre con un informe en papel o un archivo estático.
Para crear estas páginas web, utilizamos un lenguaje llamado HTML, que significa Hypertext Markup Language, o lenguaje de marcado de hipertexto. A diferencia de otros lenguajes de programación, HTML no se usa para desarrollar aplicaciones complejas, sino para dar formato y estructura al contenido que queremos mostrar. Por ejemplo, si queremos que una palabra aparezca en negrita, la rodeamos con una etiqueta especial llamada strong. El navegador interpreta estas etiquetas y muestra el texto con el formato indicado.
Veamos un ejemplo sencillo de cómo se usa esta etiqueta para poner un texto en negrita:
<p>Este es un texto normal y <strong>este está en negrita</strong>.</p>
En este fragmento, el navegador mostrará la frase este está en negrita con un estilo más grueso, gracias a la etiqueta strong. Así, HTML nos permite maquetar el texto, indicándole al navegador cómo debe presentarlo.
Pero HTML no solo sirve para dar formato al texto. También define la estructura general de la página, incluyendo elementos que no se ven directamente en la pantalla, como el encabezado (head), donde se colocan datos técnicos importantes, como el título que aparece en la pestaña del navegador o enlaces a redes sociales. Estos elementos son esenciales para el funcionamiento y la presentación correcta de la página, aunque no formen parte del contenido visible.
Cuando abrimos una página web en el navegador, lo que sucede es que este solicita el archivo HTML al servidor correspondiente. Por ejemplo, si escribimos una dirección como www.ejemplo.com/tutorial, el navegador se conecta al servidor de esa página, pide el archivo y recibe el código HTML. A partir de ahí, el navegador procesa ese código y lo dibuja en la pantalla, interpretando las etiquetas y mostrando el contenido con el formato indicado.
Es importante destacar que para que las páginas web se muestren correctamente en todos los navegadores, existen unos estándares definidos por el World Wide Web Consortium (W3C). Estos estándares establecen cómo deben interpretarse las etiquetas HTML para que el contenido se vea igual en diferentes navegadores. Aunque en el pasado esto fue un problema, hoy en día la mayoría de los navegadores modernos, incluyendo las versiones recientes de Internet Explorer, cumplen con estos estándares, lo que facilita el desarrollo y la visualización uniforme de las páginas.
Para escribir código HTML, necesitamos un editor de texto plano, es decir, un programa que nos permita escribir y guardar texto sin añadir formatos ocultos. No sirve usar procesadores de texto como Word, porque estos insertan información adicional que puede confundir al navegador. En cambio, podemos usar editores simples como el Bloc de notas en Windows, Gedit en Linux, Vim para los más clásicos, o programas más avanzados como Notepad++, que además de ser gratuito, nos ayuda a organizar varios archivos y resalta la sintaxis para facilitar la lectura y escritura del código.
Por ejemplo, un archivo HTML básico podría comenzar así:
<!DOCTYPE html>
<html>
<head>
<title>Mi primera página web</title>
</head>
<body>
<h1>Bienvenidos a mi página</h1>
<p>Este es un párrafo de ejemplo.</p>
</body>
</html>
Este código define la estructura mínima de una página web: la declaración del tipo de documento, las etiquetas html, head y body, y dentro del cuerpo, un título y un párrafo. Cuando el navegador recibe este código, lo interpreta y muestra el contenido con el formato adecuado.
En definitiva, HTML es la base para construir páginas web, permitiéndonos estructurar y dar formato al contenido que queremos mostrar. Con un editor de texto plano y siguiendo los estándares, podemos empezar a crear nuestras propias páginas y entender cómo funcionan en el navegador.