Para comenzar a trabajar con Scala en un entorno integrado, lo primero que debemos hacer es crear un proyecto en Scala IDE. Esto lo hacemos desde el menú File, seleccionando New y luego Scala Project. Al crear el proyecto, podemos darle un nombre, por ejemplo, Hola Scala. Tenemos la opción de elegir la ubicación donde se guardará la carpeta del proyecto o dejar la ubicación por defecto. También podemos seleccionar la versión del JRE que queremos usar; en nuestro caso, si tenemos instalada la versión 1.8, la seleccionamos, aunque Scala es compatible con varias versiones, lo que nos permite desplegar código en máquinas virtuales Java antiguas sin problemas.
En la siguiente pantalla, podemos modificar las carpetas de código fuente, cambiar dependencias o agregar librerías externas, pero si no necesitamos hacer cambios, podemos dejar las opciones por defecto y finalizar la creación del proyecto. Así, ya tendremos nuestro entorno listo para empezar a programar en Scala.
Para escribir código, lo habitual es crear un objeto Scala que contenga el método principal. Desde el menú File, seleccionamos New y luego Scala Object. Le damos un nombre, por ejemplo, Hola Scala. Dentro de este objeto, definimos la función main con la firma estándar:
def main(args: Array[String]): Unit = {
println("Hola Mundo")
}
Esta función imprime en consola el mensaje Hola Mundo. Para ejecutar el programa, no basta con pulsar el botón de Play directamente, ya que la primera vez no hay una configuración creada. En su lugar, hacemos clic derecho sobre el archivo que contiene el main, seleccionamos Run As y luego Scala Application. Esto ejecutará el código y mostrará el resultado en la consola. Además, se creará una configuración que permitirá ejecutar el programa con el botón de Play en futuras ocasiones sin problemas.
Scala IDE también nos ofrece una herramienta muy útil para probar fragmentos de código de forma rápida: el intérprete integrado. Podemos seleccionar una porción de código y pulsar el botón Run Selection in Scala Interpreter. Esto ejecuta las líneas seleccionadas en un intérprete interactivo, similar al REPL de Scala. Por ejemplo, podemos escribir expresiones como 2 + 2 y ejecutarlas con Ctrl+Enter para ver el resultado inmediato. Esto es ideal para probar ideas sin necesidad de compilar todo un programa.
Pero hay una característica aún más visual y práctica: los Worksheets. Un Worksheet es un archivo especial en Scala IDE donde cada línea de código que escribimos se ejecuta automáticamente y muestra el resultado justo al lado, como un comentario. Para crear uno, seleccionamos nuestro proyecto, creamos un nuevo archivo de Worksheet y le damos un nombre. Al escribir código y guardar el archivo, veremos cómo el resultado de cada expresión aparece instantáneamente a la derecha.
Por ejemplo, si escribimos:
2 + 2
y guardamos, aparecerá el resultado 4 al lado. Podemos escribir cadenas, hacer imports o cualquier código Scala, y el Worksheet nos mostrará los resultados de forma inmediata. Esto facilita mucho la experimentación y el aprendizaje, ya que no tenemos que compilar ni ejecutar programas completos para ver qué hace una línea de código.
En adelante, para explorar las características y funciones principales de Scala, utilizaremos los Worksheets siempre que sea posible, porque nos permiten visualizar rápidamente el comportamiento del código sin complicaciones. Así, podemos centrarnos en entender la sintaxis y las capacidades del lenguaje de manera más interactiva y cómoda.