Vamos a aprovechar las facilidades que nos ofrece Internet para crear y gestionar repositorios remotos, y para ello utilizaremos GitLab como ejemplo. Aunque Git nos permite trabajar con repositorios remotos alojados en máquinas de nuestra red local o incluso en la misma máquina, usar una plataforma como GitLab simplifica mucho el proceso y nos abre la puerta a colaborar con otras personas de forma sencilla.
Para empezar, creamos un nuevo proyecto en GitLab. Le damos un nombre, por ejemplo página cliente, y podemos decidir si queremos que sea privado o público. En nuestro caso, lo dejamos privado para mantener el control sobre quién puede acceder. Una vez creado, GitLab nos muestra la página del repositorio, donde además de alojar el código, ofrece funcionalidades muy útiles para gestionar el proyecto. Por ejemplo, podemos usar un sistema de seguimiento de incidencias (ISU Tracker) para que los usuarios reporten bugs, una Wiki para documentar el proyecto, o gestionar peticiones de fusión (Merge Requests) para integrar cambios propuestos por otros colaboradores.
El siguiente paso es conectar nuestro repositorio local con este repositorio remoto en GitLab. Para ello, Git nos permite usar distintos protocolos: podemos conectar con repositorios en la misma máquina, con otros en la red local mediante SSH, o con repositorios remotos en Internet usando HTTP o HTTPS. En este caso, usaremos la dirección HTTPS que GitLab nos proporciona para nuestro proyecto.
Para agregar el repositorio remoto, usamos el comando git remote add seguido de un nombre identificativo para el remoto, que por convención suele ser origin, aunque puede ser cualquier otro nombre que nos ayude a identificarlo. Después indicamos la URL del repositorio remoto que hemos copiado de GitLab. Por ejemplo:
git remote add origin https://gitlab.com/usuario/pagina-cliente.git
Con esto, ya tenemos nuestro repositorio remoto configurado. Podemos comprobarlo con git remote para ver los nombres de los remotos configurados, o con git remote -v para ver las URLs asociadas.
Ahora que tenemos el remoto configurado, podemos enviar nuestro código a GitLab usando git push. El comando básico es:
git push origin master
Aquí indicamos que queremos enviar la rama master al remoto llamado origin. Si tuviéramos varias ramas y quisiéramos subirlas todas, podríamos usar la opción --all, pero en este caso con una sola rama es suficiente.
Al hacer el push, Git nos pedirá nuestras credenciales para autenticarnos, ya que el repositorio es privado. Una vez autenticados correctamente, Git comprime los datos para optimizar la transferencia y sube los cambios.
Si ahora recargamos la página del proyecto en GitLab y accedemos a la sección de archivos (Files), veremos nuestro código reflejado en la nube. Además, en la pestaña de commits (Commits) podemos revisar el historial de cambios que hemos subido.
Es importante recordar que, aunque el repositorio está alojado en un sitio web con una interfaz amigable, sigue siendo un repositorio Git normal, accesible para quienes tengan permiso. En próximas ocasiones veremos cómo un compañero puede clonar este repositorio para colaborar con nosotros, manteniendo así un flujo de trabajo distribuido y eficiente.