Para comenzar a trabajar con Elixir, una de las herramientas más útiles que tenemos a nuestra disposición es la consola interactiva llamada IEX. Esta consola es una RPL, que significa Read-Eval-Print Loop, es decir, un ciclo que lee lo que escribimos, evalúa esa entrada, imprime el resultado y vuelve a esperar una nueva entrada. Esto nos permite escribir y ejecutar código de forma inmediata, lo que facilita enormemente el aprendizaje y la experimentación con el lenguaje.
A diferencia de otros lenguajes donde solemos escribir programas completos en archivos y luego ejecutarlos, en Elixir podemos interactuar directamente con el intérprete a través de IEX. Esto es especialmente valioso porque Elixir es un lenguaje funcional basado en expresiones, y la consola nos permite probar esas expresiones una a una para entender cómo funcionan.
Para abrir IEX, simplemente debemos teclear iex en la terminal o símbolo del sistema después de haber instalado Elixir. En Windows, si usamos PowerShell, hay que tener en cuenta que iex es una palabra reservada del propio PowerShell, por lo que debemos usar iex.bat para lanzar la consola de Elixir correctamente. En versiones antiguas de Windows, el instalador de Elixir incluye una ventana especial que funciona como consola y facilita la interacción, aunque con un aspecto más clásico.
Al iniciar IEX, veremos información sobre la máquina virtual de Erlang en la que corre Elixir, la versión del lenguaje y algunas indicaciones para salir de la consola, como pulsar CTRL-C y luego a para abortar la ejecución y salir sin problemas.
Dentro de IEX, lo que escribimos son expresiones de Elixir. Una expresión es cualquier combinación válida de letras, números y símbolos que representa código que Elixir puede interpretar. Al igual que en matemáticas, el orden y la forma en que escribimos estas expresiones es fundamental para que tengan sentido y produzcan resultados correctos.
Un ejemplo sencillo de expresión es un dato primitivo, como el número 15. Cuando escribimos 15 en IEX y pulsamos Enter, Elixir evalúa esa expresión y nos devuelve el mismo valor, porque es un dato que no puede simplificarse más. Pero la mayoría de las expresiones que escribiremos serán más complejas y estarán formadas por otras expresiones anidadas, como si fueran muñecas rusas. Cada expresión puede contener otras expresiones más pequeñas, y al final siempre llegamos a datos puros.
El ciclo que sigue IEX es muy sencillo pero poderoso: primero lee la expresión que escribimos, luego la evalúa para obtener un resultado, después imprime ese resultado en pantalla y finalmente vuelve a esperar una nueva expresión. Esto nos permite experimentar y aprender de forma interactiva, viendo al instante cómo se comporta cada fragmento de código.
Así, la consola IEX se convierte en una herramienta fundamental para entender los conceptos esenciales de Elixir y para practicar la escritura de expresiones en un entorno inmediato y dinámico. Conforme avancemos, iremos explorando los diferentes tipos de expresiones que existen en Elixir y cómo se evalúan, pero siempre partiendo de esta base interactiva que nos ofrece la RPL.